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Aquí puedes leer las experiencias y opiniones de otras personas que han viajado al extranjero a aprender un idioma.
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Leticia - Toronto
Leticia nos manda estas fotos de su estancia en Toronto :)
Maria Jesús, Adela, Jesús, Francisco y Rafael - Lyon
Queremos despedirnos porque hoy es nuestro ultimo dia en Lyon. Deciros
que nos lo hemos pasado muy bien, que la escuela se ha portado muy bien con
nosotros y que siempre hemos ido juntos a todos los sitios, vamos que hemos
congeniado muy bien. Hemos conocido a una chica que ha estado con nosotros
las tres semanas y de la cual nos da mucha pena despedirnos. Te mandamos
fotos de los 6 y te damos las gracias por todo.
FOTO 1: De izquierda a derecha somos Adela, Paola, Maria
Jesús, Curro, Faly y Chechu. Esta foto es de nuestra visita a Ginebra.
FOTO 2: Los mismo pero en Lyon.
Jorge - Malta
¿Que hay gente? Me llamo Jorge, tengo 21 años y el año pasado me fui a pasar 3 mesecitos en Malta. He de decir que en un principio iba con un poco de miedo por todo lo que me iba a encontrar allí. Pero fue llegar a la casa donde tenía la habitación (compartida) y no parar de conocer gente, de hecho la segunda noche que pase allí ya estaba cenando con un chico turco en el piso de dos chicas francesas de la escuela.
A partir de ese momento fue todo un torrente de fiestas y buenos momentos con un montón de gente de un montón de países distintos; Turquía, Suecia, Holanda, Rusia, Italia, Corea, Japón…
La verdad es que en la pequeña isla de Malta no hay demasiadas cositas para hacer, así que la vida es muuuy tranquila, allí disfrutas sobre todo de las playas con un agua azul cristalino que son arrebatadoras. El que la vida sea tranquila no quiere decir ni mucho menos que también lo sea la noche, ya que después de España, Malta es el sitio donde mas vida nocturna hay y donde mejor me lo he pasado de fiesta, fiestas que pueden durar hasta bien entrado el día siguiente en uno de sus muchos clubes y discotecas.
Ahora hablando de la gente que conocí allí tengo que decir que estoy encantado, todo el mundo genial y siempre con una sonrisa, todo el mundo siempre dispuesto a ayudarte y a montar y a participar en alguna de las buenas fiestas que montó la escuela, o que nos montamos nosotros.
Yo creo que el vivir día a día con gente de tú (+o-) misma edad y misma situación, hace que se creen unos vínculos de amistad muy fuertes, ya que tu te preocupas de los demás, y los demás de ti, y eso no se olvida fácilmente. Con esto quiero decir que mantenemos el contacto muchos de nosotros por teléfono y por mail. De hecho estoy preparando un viaje a Irlanda con una chica sueca que conocí allí, y luego en junio haremos una gran quedada en Turquía. Con esto quiero decir que los amigos que en el extranjero se conocen, son amigos para toda la vida.
Bueno compis, espero que este tostón que he escrito os anime a todos a dar el paso y lanzaros a viajar y a conocer gente, que sin duda es lo mejor que hay.
JorgE
Beatriz - Florencia
INSPIRACIÓN ITALIANA
No sé si viajar agranda el espíritu, pero lo que está claro es que inspira. Durante mi estancia en Italia he vuelto con la mente llena de colores, de olores, de alegría... Allí pude ver mucho arte y, aunque ninguna pintura en seda, recargué mis musas en San Gimigliano, el Cinque Terre... lugares no tan conocidos como Florencia, Roma o Venecia, pero si cabe más pintorescos e impactantes.
Los italianos, creo yo, son españoles disfrazados: el carácter les delata. Si bien es relativamente fácil entenderte con un italiano en español, mantener una conversación coherente en italiano no tiene nada de sencillo. Gracias al curso que he hecho a través de One to All, he aprendido rápidamente el idioma (aunque todavía no soy una experta 100%, claro), contagiándome, al tiempo, de esas costumbres latinas que siempre te sorprenden, gastronomía incluida.
Si tuviera que recomendar algo más concretamente, sin duda os diría que sería pecado ir allí y no probar una buena bruschetta, o no emplear un día en acercarse al Cinque Terre a ver esos cinco pueblos colgados de los acantilados que sólo pueden recorrerse andando, uno tras otro, por el camino excavado en la roca. Y, de campamento base, no lo dudéis ni un segundo: Florencia.
Repetiréis. Seguro.
Beatriz
Laura - Dublín
¡Hola a todos!
Me llamo Laura y sólo quería hablaros un poco acerca de mi
experiencia en el extranjero. Hace ahora un año mi situación era la
siguiente: yo había terminado la carrera, y finalizaba la beca en la
empresa para la que estaba trabajando. Y frente a mí se abría un horizonte
sin nada prometedor a la vista. Así que en vez de agobiarme por el panorama
que se me avecinaba, pensé que me encontraba ante la situación perfecta para
hacer algo que desde hacía muchos años quería vivir: pasar una temporada en
el extranjero. Así que me lancé a la aventura y comencé a preparar mi nueva
vida lejos de Madrid.
Elegí Irlanda, porque desde siempre me ha llamado la atención ese país,
lleno de magia y de leyendas, y porque el inglés es su lengua oficial, a
pesar de que el gaélico sea su lengua materna (aunque hoy en día sólo unos
pocos la mantienen viva). Tenía muy claro que quería volver controlando este
idioma que me iba a abrir muchas puertas a la hora de buscar trabajo en
España, pero al mismo tiempo estaba deseando vivir nuevas experiencias.
Pues dicho y hecho. Me puse manos a la obra, convencí a dos amigas para que se vinieran
y me planté en Dublín, la
capital de Irlanda, casi a mediados de octubre, con la intención de pasar
los tres mejores meses de mi vida. Lo único que teníamos allí era una reserva
de cinco noches en un hostal y ¡tres maletones enormes!
Ya desde el primer día
conocí gente con la que sigo manteniendo el contacto y una amistad que
espero que no se pierda. Ahora, cuando está a punto de cumplirse el año
desde que me fui, recuerdo especialmente los primeros días en busca de
trabajo y casa, la cara que se me quedaba al no entender casi nada de ese
inglés que me hablaban con acento irlandés, y mis primeros paseos por esa
bonita ciudad que abre sus puertas a gente de todas las razas y culturas.
A medida que transcurrían las semanas, mis problemas más inmediatos se
fueron solucionando: encontramos casa, trabajo (esto nos costó algo más de
tiempo), y como no, montones de amigos. Para mí, el único problema era que no
avanzaba en el inglés como tenía previsto hacerlo. ¡Y es que somos muchos los
españoles que vamos a los países de habla inglesa! El caso es que diciembre
llegó muy rápido, y a medida que mi tercer mes de estancia en Dublín se
acercaba, más claro tenía que no era el momento de irme de allí.
Volvimos a casa (ya teníamos comprado el billete) y yo me
replanteé mi estancia. Me dispuse a buscar academias que me ayudaran con
el idioma. Fue en ese momento cuando me hablaron de "one to all", una
agencia española dedicada a este tema, que me ofreció un curso de acuerdo con lo que iba buscando
y que me encontró alojamiento con una familia (tenía claro que había que meterse de lleno en la lengua,
ya tendría tiempo de hablar español cuando saliese con los amigos).
Estuve en la escuela hasta mayo,
aprendiendo el idioma de un modo más "reglado" (viviendo el día a día te sueltas muchísimo y
se aprende mucho vocabulario, pero de vez en cuando no está
mal que te den unas pautas gramaticales). Esta segunda etapa también la recuerdo con mucho
cariño, puesto que me permitió conocer aún más gente, procedente de los
rincones más lejanos del planeta, así como mantener un contacto más directo
con irlandeses, con los que mejoré considerablemente mi inglés. Al final
fueron ocho los meses que viví en Dublín, ocho meses que cambiaron mi vida,
mi forma de ver la vida. ¡No los olvidaré nunca!
Un saludo a todos, y os animo a que busquéis
vuestra propia aventura.
Roberto - Munich
Me llamo Roberto y en One To All me han preguntado si podría escribir sobre mi experiencia en Munich.
No se muy bien qué escribir... pero bueno, ahí va.
No tengo nada claro por qué empecé a estudiar alemán. Siempre me han gustado los idiomas así que supongo
que no es nada raro. Empecé en la Escuela Oficial de Idiomas del barrio hasta que me cansé de ir a clase
a los tres años, pero un par de años después de dejarlo me volvió a entrar el "gusanillo".
Como además me apetecía "desconectar" un poco de todo lo que me rodeaba pensé "pues nada, a pasar el verano a
Alemania". Me estuve informando y al final decidí marcharme a Munich a un curso de verano.
La verdad es que una vez matriculado y cuanto más se acercaba el momento de irme para allá me entró
un poco de miedo: que si no tengo ni idea del idioma, que se me ha olvidado todo lo que sabía...
que si no conozco a nadie allí... Bufff... Pero lo cierto es que no fue para nada como me temía.
Nada más llegar me sorprendió no sentirme un "extraño", un "bicho raro". Supongo que es porque no eres
el único que llega allí sin enterarte muy bien de nada y en la escuela o el alojamiento a nadie
le sorprende tener que repetirte las cosas un par de veces o echar mano del inglés al principio.
Así que allí estaba yo, un español en Munich con más miedo que otra cosa y tan contento cuando
entendía la mitad de las palabras de una frase en alemán, aunque no supiera conectarlas.
Pues bien: a los dos o tres días y casi sin darme cuenta ya estaba metido en la dinámica.
No es que me enterase de todo (para mí que me seguía enterando igual de poco que dos dias antes,
nada más llegar...), pero el entorno ya no era extraño y las conversaciones tenían un contexto que
me ayudaba a darles forma y significado. Realmente, el oído se acostumbra en seguida: alemán en el metro,
en la calle, en la tele, en las paradas de autobús... ¡y en clase!
Chico: aunque no quieras, le terminas cogiendo el ritmo. Hablar es otro cantar: puedes saber las palabras
pero cuesta hacerlas salir con fluidez. Bueno, ¿y qué? ¿No son los guiris los que más meten la pata
cuando vienen a España? Pues entonces, ¿a qué tanto miedo? La verdad es que en muy poco tiempo te atreves
a soltarte, sobre todo porque estás rodeado de otros compañeros en tu misma situacion y con menos "vergüenza"
que los españoles, así que terminas hablando en alemán con ellos. ¡Y es divertido! Te ayudas de gestos,
de palabras en otros idiomas, maldices en en el tuyo propio y te ríes con los demás de las burradas que
cada uno, incluído tú mismo, dice. Si además tienes en cuenta que vas a fiestas de estudiantes o te
reunes en el bar o en uno los famosos Biergarten con tus compañeros y que allí hay cien tipos de cerveza...
¡todo es aún más divertido!
No se, los dos meses se me pasaron muy rápido y del miedo que tenía cuando llegué no quedaba ni rastro.
¡No quería volverme! Allí me lo pasaba bien, había hecho nuevos amigos y hacíamos excursiones.
¡Hay muchísimas cosas que ver! Puedes acercarte en tren a Salzburgo, bañarte en muchos lagos, visitar
ciudades medievales, pasear por los Alpes, hacer la ruta de los castillos...
Y aún hay más sin salir siquiera de la ciudad: la plaza del ayuntamiento (Marienplatz),
las puertas de la ciudad, el casco antiguo, la fábrica de BMW, el Estadio del Bayern de Munich,
parques, el palacio de Nymphenburg ¡y el Englischer Garten! Creo que lo que mas echaré de menos
serán esas tardes de verano enseñando a mis compañeros "guiris" a jugar a la pocha en el cesped
del Englischer Garten.
Para los que le guste la Historia,
no pueden dejar de visitar los castillos de Ludwig "el loco", sobre todo el Neuschwanstein, que no sólo
son impresionantes sino que además están construidos según los mitos germánicos y las óperas de Wagner
(el de las Walkirias y eso...). O pueden visitar lugares emblemáticos como Nürnberg
(donde el famoso juicio a los nazis) e incluso el antiguo campo de concentración de Dachau
(yo pasé de esa excursión porque me dan muy mal rollo esas cosas, la verdad.
Pero bueno, ahí está, para que nadie olvide lo que pasó y no se vuelva a repetir)
Así que si me preguntais sólo puedo animaros a hacer lo mismo que yo. Uno vuelve mucho más maduro
y con la sensación de haber vivido en dos meses cosas que no habría podido vivir, sentir o aprender
en dos años. Aprendes idiomas, claro (¡y no sólo alemán!), y te abre la mente:
los alemanes no son tan "cuadriculados" y serios como pensamos (al menos en el sur...)
ni beben únicamente cerveza y comen salchichas (aunque me habría gustado estar para el Oktoberfest...
¡cuando estuve en el Theresienwiese ya lo estaban montando todo y era como las casetas de la Feria de Abril
de Sevilla pero a lo alemán!), ni son cuidades frías y oscuras (al menos en verano: hicimos varias excursiones
con un sol esplendido aunque por la noche nunca hace calor). Creo que es una de las mejores decisiones que
he tomado en mi vida y no dudaría en volver a hacerlo. Espero que esto ayude a los indecisos a dar el paso:
¡no os arrepentireis!
Roberto
Nuria - Dublín
Sobre mi experiencia en Dublín, que todavia continúa, diré que sólo vine para un mes y
aquí sigo. Vine huyendo de la monotonía y para conocerme un poco mejor y la verdad es
que aquí he aprendido mucho y aún sigo aprendiendo mucho más que el idioma, aprendo cada día a convivir,
a conocer a mucha gente de
distintas culturas, cosas que para mí son muy importantes. Y es que en Dublín encuentras toda clase de culturas,y
la verdad es que para tener tanta inmigracion no son racistas porque por lo menos por mi experiencia
mis compañeros de trabajo y otra gente irlandesa que he conocido, los irlandeses son encantadores y muy sencillos.
Dublin tiene algo y es que es como una ciudad muy pequeña, terminas conociendo a todo el mundo.
Y además hay muchas casualidades, como el que un día puedes conocer a alguien que resulta que es muy amigo de otra
persona a la que hace mucho tiempo que no ves,¡eso es magia!Yo no puedo decir nada malo de aquí porque es como
mi segundo país. Me han acogido, me han dado un trabajo y ademas he encontrado el amor...
Nuria
Ainhoa - Bristol
¡Hola a todos y todas! Me llamo Ainhoa y me gustaria compartir mi experiencia en el extrajero con tod@s vosotr@s.
La verdad es que durante mi epoca estudiantil en el instituto el inglés era para mí una pesadilla, era la asignatura
que nunca aprobaba. Y con los años tampoco mejoré mucho, porque además lo vas dejando y al final es como si nunca lo hubieras estudiado.
Lo malo es que hoy en día sin inglés no vas a ninguna parte...
Así que este verano me plantee dos opciones: apuntarme a una academia y sacrificarme todo el verano
estudiando inglés o decidirme y salir al extranjero. Pensé: "A la vez que me divierto, conozco gente y un nuevo pais."
Así que logicamente opte por la segunda opcion.
Mi destino fue Bristol y gracias a hcerlo mediante una agencia no me tuve que preocupar por nada.
Llegue a Bristol el 15 de Julio de 2005 y me quede todo el verano, y ¡vaya verano!
Ha sido uno de los mejores veranos de mi vida, ya que ademas de aprender ingles,
he disfrutado y me he divertido como nunca, ademas de participar en infinitas rutas por UK con mis companeros
"internacionales" de la academia, hasta conocer el país casi a la perfeccion.
Por ultimo me gustaria decir que en general Inglaterra ha sufrido siempre la fama del mal tiempo y la lluvia,
¡claro que llueve! pero hacedme caso y ¡no descarteis el viajar a Bristol o a otra ciudad de Inglaterra
por el handicap del mal tiempo!
Ainhoa
Ruth - Chichester
Bueno, yo ya hace un par de años que estuve en Chichester, pero ahora estoy pensándome
si hacer otro curso y me ha llamado la atención esta sección, que entonces no estaba.
Fue en el verano del 2003, hice un curso subvencionado de 2 meses y aún no lo he olvidado.
Vamos, que en estos dos últimos años he viajado mucho (antes de este momento no había salido
nunca de España), pero aunque hacer viajecillos está muy bien y se disfruta un montón, no te da
tiempo a conocer verdaderamente la ciudad, el país y a su gente.
Yo ya tenía claro hacía tiempo que quería irme un tiempo al extranjero, porque saber inglés bien
(al final todos chapurreamos el inglés, pero hablarlo bien es muy dificil) es casi imprescindible para
encontrar trabajo. Estuve intentando convencer a todo el mundo, porque no me atrevía a irme sola,
pero nadie se animaba. Finalmente, me di cuenta de que o me iba sola o no me iba, así que estuve mirando
varias agencias de idiomas para ver si había algo que me convenciese. En ese momento lo único que tenía
claro era que me iba, pero con algo organizado que me diese más seguridad. Creo que irse a la aventura está
bien, pero sobre todo cuando vas acompañado, no me imagino sola buscando piso o trabajo...
Al final me decidí por un curso subvencionado que ofrecía esta agencia, One to All. Pensé que al tratarse de
un pueblo pequeño, habría menos españoles... ¡craso error! ¡estamos por todas partes! De todos modos no lo recuerdo como
un problema, porque en la escuela nos mezclaban bastante a todos los estudientes y terminé en un grupo en el que
había que hablar el inglés por narices (es de mala educación hablar en español aunque sean 20 españoles y 1 alemán).
Italianos (que también están por todas partes), alemanes, franceses, suecos, chinos, japoneses... y un larguísimo etcétera.
Con este curso tuve la oportunidad de conocer culturas muy diferentes y romper muchísimos tópicos. No es bueno tener
prejuicios ni creer en los estereotipos, porque sí, algunos son más o menos ciertos, pero otros no lo son en absoluto.
Me alojé con una "host family" en régimen de "self catering" (es decir, que vivía con una familia inglesa, pero
yo me cocinaba mis propias comidas). Decidí cocinar yo porque ya me habían hablado de los hábitos alimenticios de los ingleses:
desayunan fuerte (comen judías, bacon, huevos...), comen apenas un sandwich o una bolsa de patatas fritas y un refresco, y cenan
bastante fuerte también. Digamos que su comida principal es la cena.) y por los horarios,
porque no me imaginaba comiendo a las 12 o cenando a las 7 de la tarde. Al final me arrepentí de no haber tenido media pensión,
porque terminé adaptándome a sus horarios (allí te acostumbras a madrugar mucho y a irte antes a dormir porque a cierta hora
ya no hay mucho que hacer en la calle y porque los compañeros que sí que comían con la host family tenían esos horarios)
y porque, hombre, ya que estoy en Inglaterra, me gustaría haberme empapado un poco más de su forma de vida y probar sus
comidas típicas (aunque típicas típicas no son, cocinan mucha comida de la India, por ejemplo).
La verdad es que Chichester me sorprendió. Es un pueblo pequeño, con la "cross" en el centro, que es... es como
una caseta para que toque la banda municipal... ¡jejeje! No, en serio, me explicaron por qué se construyó y la tengo grabada en la mente,
pero no sé como explicarlo. Es un monumento que está en mitad del pueblo y del que salen 4 calles (North Street, South Street,
East Street y West Street, si no recuerdo mal, los 4 puntos cardinales). Digo que me sorprendió porque no es tan
pequeño si empiezas a callejear. Tienes un parque muy grande en el que de vez en cuando hay hombres y mujeres ya mayorcitos
vestidos de blanco jugando al criquet. Un pub que antiguamente había sido una iglesia y aún conserva las vidrieras (se llama algo de "Frog"
aunque la llamábamos "la church"). Muchas tiendas con cosas curiosas, cafeterías, el Tesco (la cadena de supermercados inglesa, que por cierto,
si vais a Chichester os aconsejo que vayáis al Tesco que está por detrás de la escuela, porque si vais al centro, cierra demasiado pronto y tenéis
que salir disparados de clase para que os de tiempo a comprar algo). Una estación de tren desde la
que salen trenes para Londres, Brighton, Portsmouth y con conexión a muchos otros sitios (os recomiendo The Isle of Wight,
en tren hasta Portsmouth y ferry hasta la isla). Etc.
Eso de los viajes os lo recomiendo. Yo no paré ni un momento. De hecho solía salir cada fin de semana: los viernes al salir
de clase nos ibamos a pueblos cercanos (Borgnor Regis, el museo de casas al aire libre, Arundel...), los sábados
había viajes organizados por la escuela (nos llevaban en autocar a Londres, Bath, Oxford, etc.) y los domingos nos cogíamos
el tren a los sitios que ya os he comentado.
Sobre la escuela os puedo decir que está en una explanada de hierba verde "fosforita"
en la que hay conejos, ardillas y cuervos (¡en serio!) y tiene una mini tienda, un restaurante con comedor dentro
y fuera y una sala de estudio con películas en video que se pueden ver individualmente o en una salita aparte
con los compañeros. Las clases de la mañana eran de inglés general y por la tarde había cursos más centrados en
la conversación, la preparación de exámenes de Cambridge, etc. o sobre temas tan variados comos Negocios, Informática,
Pintura, Cerámica o Aromaterapia. Se podía cambiar de clase cada dos semanas y yo lo probé casi todo, ¡jeje!
Y bueno, la mejor parte fue conocer a tanta gente tan diferente, de tantos países y de tantas culturas diferentes,
y hacer grandes amigos a los que me dolió mucho dejar al finalizar el curso y con los que aún hoy mantengo el contacto.
Si tenéis la oportunidad, yo creo que es una experiencia que merece la pena vivir.
Ruth
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